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jueves, 21 de mayo de 2020

El NEOLIBERALISMO


 

1. CONCEPTO

La corriente liberal extrema o neoliberalismo es una forma de dominación creada en beneficio de los intereses del gran capital (financiero, principalmente), y que se expresa en lo ideológico, social y político, pero con un predominio en lo económico. Es heredero y se enmarca dentro de los postulados esenciales del liberalismo clásico de los ss. XVIII y XIX, siendo revisados y readaptados en el marco del desarrollo propio del Capitalismo, en su fase superior y última, es decir, el imperialismo.

El neoliberalismo surge tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y luego de la publicación, en 1944, del libro The road of serfdom (Camino hacia la servidumbre) de Friedrich von Hayek.

Esta corriente aparece en el panorama mundial como una vehemente reacción teórica y política contra el intervencionismo del Estado y el Estado de bienestar, políticas extendidas en diferentes países por muchos gobiernos socialdemócratas en los años comprendidos de 1945 a 1973. De la misma manera, el neoliberalismo es la respuesta al progresivo desprestigio en que había devenido la política del laissez-faire hasta su gran crisis final con el Crack de 1929; la gran depresión de los años de 1930, y también la ineficacia que, para los neoliberales, habían representado la teoría de Keynes en los regímenes proteccionistas de Europa occidental y el New Deal de Roosevelt en los EE.UU.

Sin embargo, las tesis neoliberales cobrarán verdadero valor y serán puestas en práctica luego de la crisis del modelo económico de postguerra ("los años dorados del Capitalismo") y el alza del precio del petróleo a mediados de 1970, primero en los EE.UU., posteriormente en Reino Unido y otros países del mundo tras el fin de la Guerra Fría.

 

2. ESENCIA IDEOLÓGICA DEL NEOLIBERALISMO

Son varios los postulados del liberalismo clásico revisados, revitalizados y defendidos por los neoliberales, siendo el principal de ellos, en el plano ideológico, la máxima y plena realización del individuo en un ambiente de libertad, sin coerción ni restricción alguna. Como el hombre es un ser moral con una conciencia, voluntad y razón, restringirle su libertad —política, económica, social, religiosa, etc.— sería privar seriamente su derecho a desarrollar su propia vida según su mejor juicio individual. Y como el actor principal de la sociedad es el individuo, la maximización del bienestar individual es la fuerza conductora de la economía. Frenar los esfuerzos económicos de los individuos limitaría sus otras libertades, entonces no podría alcanzar, como individuo, su desarrollo pleno.

Es por ello que, tanto el liberalismo clásico (aunque no completamente) como el neoliberalismo postulan que la economía y el mercado, propiamente dicho, no deben estar sujetos a la intervención y control del Estado, el cual restringe y coacciona la libertad. Señalan sus defensores que el mercado libre es el sistema más fiable y flexible para regular la oferta de los bienes producidos por la inventiva empresarial y la demanda de los individuos que consumen de acuerdo a sus necesidades y voluntades. Un mercado libre, manifiestan, impulsa la dinámica del esfuerzo individual, la competencia, la actividad y creatividad empresarial.

El neoliberalismo, es, básicamente, una doctrina de la economía, pero también es una doctrina filosófica (desde el campo de la filosofía moral); es una doctrina política, también una doctrina social y cultural. Su ideología se fundamenta en el culto del mercado, subordinando a todos los actores económicos a sus demandas, incluso al Estado, al orden civil y al individuo como tal.

Como doctrina económica, se ha señalado el neoliberalismo idealiza la libertad de mercado y rechaza toda intervención que pretenda limitar o coactar esa libertad (natural para los neoliberales). Es la libertad del mercado la que asegura y garantiza las otras libertades, por lo que sacralizarla resulta imperativo para resguardar el equilibrio social y natural.

Como doctrina filosófica, parte de la filosofía moral, en donde se da connotación al profundo individualismo sustentado en la libertad absoluta de la persona humana y su tendencia a mantenerla liberada de toda limitación trascendente y de toda autoridad dogmática. Esta posición es sostenida por los neoliberales, puesto que señalan que, siguiendo a Adam Smith, de la suma de los egoísmos individuales brota la armonía social.

Como doctrina política, es postulado esencial del neoliberalismo la competencia, que pone a funcionar hasta el máximo de las energías latentes de los individuos que conforman el todo social, provocando una sociedad de bienestar. Según este postulado, los individuos sólo pueden desarrollar sus capacidades a través de la competencia, la cual es presentada como la mediación por excelencia para el pleno desarrollo de las potencialidades humanas. De igual forma, el neoliberalismo desarrolla el principio de la igualdad de oportunidades; este principio garantiza la creación de una estructura ética, jurídica y política que permita por igual a todos los hombres explotar al máximo de sus potencialidades, en condiciones de competencia, en procura del bienestar.

En cuanto a la doctrina del neoliberalismo, quizás impropiamente designada como tal, constituye más que todo una tónica resultante del pensamiento y de la práctica del neoliberalismo en su connotación económica, filosófica y política. Vendría a ser, en todo caso, un impacto del neoliberalismo y sus efectos en la sociedad y en el desarrollo de las fuerzas sociales de las naciones donde se vienen aplicando sistemáticamente los postulados del neoliberalismo.

Y, finalmente, el neoliberalismo, en el plano de la cultura, se manifiesta desde un cuerpo de valores basado en la tradición judeocristiana, con una clara visión hacia el pasado para legitimar y dotar de sentido las prácticas humano-sociales del presente. Sin embargo, esta construcción de valores tiene que ser coherente con la dinámica tecnoeconómica de la actualidad. Este proceso, al decir de ciertos académicos, constituye una clara "contra ilustración neoconservadora".

 

3. ESTADO Y POLÍTICA EN EL NEOLIBERALISMO

Como ya se ha señalado, el neoliberalismo es una reacción contra el keynesianismo y el Estado de bienestar de los regímenes socialdemócratas de Europa occidental y de otras regiones del mundo.

La teoría de Keynes, si bien se presentaba como una corriente económica capitalista, representó para el contexto (la Gran Depresión de los años de 1930, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la confrontación con la economía planificada de la URSS) una salida (o mejor dicho un salvavidas del sistema) que aprovecharon los gobiernos socialdemócratas de la época.

La teoría económica de Keynes, conjugada con las tesis revisionistas de estos gobiernos, dio origen en los años de 1940 al modelo que se empezó a conocerse como Estado de bienestar (welfare state), el cual tuvo su máximo desarrollo durante las décadas de 1950 y 1960 ("edad dorada del Capitalismo"), para devenir luego en crisis profunda en el primer lustro de 1970, precipitada con el alza del precio del petróleo en 1973.

El Estado de bienestar era un modelo que proclamaba, siguiendo los postulados del socialismo revisionista europeo, que el objetivo primordial de la política y la economía era asegurar la redistribución de la riqueza de acuerdo a los principios de igualdad y sociedad, particularmente en el mercado y la economía. El móvil del Estado fuerte, sólido que intervenía en todos los componentes de la sociedad, particularmente en el mercado y la economía. El móvil del Estado interventor sería, de acuerdo a los postulados del Estado de bienestar, proteger los intereses ciudadanos, asegurar sus beneficios económicos y sociales (por ejemplo, el empleo pleno, seguro social, entre otros.)

De esta manera, entre los años de 1940-1970, el modelo que hegemonizó el panorama del mundo occidental fue aquel que concebía a un Estado sólido, regulador, intervencionista y protector, subordinando la economía a la política y el mercado al Estado.

Tras la crisis de la economía capitalista de posguerra y el alza del precio del petróleo, algunos regímenes comenzaron a considerar seriamente los postulados del neoliberalismo y aplicarlos sistemáticamente; ello se produjo, por ejemplo, en EE.UU., con el gobierno de Reagan, y Reino Unido, con el de Thatcher.

Se dijo que el neoliberalismo fue una reacción furibunda contra el modelo del Estado de bienestar que interviene y regula el libre movimiento y circulación de todos los componentes del mercado, coaccionando y restringiendo la competencia a la vez que protegía y brindaba asistencia a la sociedad sin medir las consecuencias ni considerar los riesgos, los cuales, según los teóricos neoliberales, pueden ocasionar en un país el uso descontrolado de los recursos económicos en la asistencia a la población.

El neoliberalismo como novedoso modelo del Capitalismo propugna, entonces, la abolición del intervencionismo estatal en los asuntos del mercado y la economía, a la vez de dotar de máxima libertad a los agentes que intervienen en la actividad económica. Para este modelo un mercado libre asegura y garantiza la libertad del individuo, su desarrollo y bienestar social en un contexto de competencia y según los principios de igualdad de oportunidades.

De esta manera, para el neoliberalismo, el papel del Estado queda completamente definido: no debe intervenir en el orden del mercado ni debe impedir su libertad. Sin embargo, se plantean también ciertas responsabilidades que el Estado debe asumir: resguardar el orden jurídico y administrar eficientemente los bienes que son considerados públicos. De igual forma, el Estado debe promover la competencia y garantizar la igualdad de oportunidades para el desarrollo de las potencialidades el los individuos y el logro de un bienestar. No podemos dejar de señalar, empero, que el neoliberalismo esconde serias contradicciones: exigen un Estado con participación mínima, pero a la vez fuerte, para la implementación de la programática neoliberal[1] proclama la lucha por las asociaciones (por ejemplo, las sindicales), a la vez que restringe la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones; afirma, además, que con la libertad del mercado y la competencia se asegura el bienestar social, empero, las experiencias demuestran que un mercado libre y la competencia más bien aseguran las iniquidades y la injusticia social, beneficiando a unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría.

El neoliberalismo rechaza cualquier participación del Estado en la dinámica del mercado, sin embargo, como ya es característico, no duda en promover gobiernos autócratas para que, con la coacción y la represión, y mediante políticas estatales, se creen, protejan o mantengan mercados absolutos[2].

La participación del Estado en el establecimiento del neoliberalismo ha sido en muchos países vital y son prueba fehaciente de las relaciones armoniosas y recíprocas entre estados y mercados[3]; resultan casos típicos los países del sudeste asiático ("los tigres de Asia"), la China y la India y muchos países de Latinoamérica como Chile, México, Argentina y Perú. De igual manera, las instituciones multilaterales, claves para la propagación e imposición de la programática neoliberal, como el FMI y el Banco Mundial, recurren prestamente a los gobiernos autoritarios quienes aplican draconianamente sus prescripciones sin medir los costos sociales.

A pesar que el neoliberalismo propugna un Estado mínimo —como ya vimos, esto es, en teoría ya que la realidad le contradice completamente— resulta imposible pensar en un Estado que no administre el bien común y garantice la justicia social para sus ciudadanos. Los países en desarrollo como el nuestro, requieren la formación de bienes públicos: la ley, la justicia y la seguridad, al igual que educación, salud y obras en infraestructura pública son limitados, y son muy deseados[4]. En tal situación, y previendo que el mercado no garantizará aquello, resulta imprescindible la existencia de un Estado, no robusto, pero sí presente y necesariamente eficiente para la satisfacción de las necesidades y exigencias de la población. De la misma manera, la presencia del Estado debe garantizar la regulación y control al absolutismo del mercado.

 

3.4. PROPUESTA ECONÓMICA DEL NEOLIBERALISMO

El neoliberalismo, además, de ser una novedosa corriente del pensamiento en el plano de las ideas, la política, la filosofía, la cultura, etc., es básicamente una doctrina económica. Se ha mencionado en referidas ocasiones que el neoliberalismo surge como una reacción vehemente contra la teoría y la práctica del Estado de bienestar de los gobiernos socialdemócratas de las décadas del cuarenta al setenta del s. XX. Se señaló, además, que este Estado de bienestar intervenía el mercado, a la vez que regulaba su dinámica y limitaba su libertad. De la misma manera, al administrar el bien común y pretender garantizar la justicia y equidad social, la figura del Estado protector se irguió como un aparato elefantiásico que omnímodamente dirigía las riendas de las naciones. Pues, ante este modelo y a la posición de este Estado, el neoliberalismo reaccionó con ardor y se opuso impetuosamente.

Desde 1944, con la propuesta de Hayek y el surgimiento del círculo de académicos en Mont-Pélerin en 1947[5], las ideas y postulados neoliberales empezaron a divulgarse con celeridad e insistencia. No fue, sin embargo, hasta los primeros años de la década de 1970 cuando las tesis neoliberales cobraron verdadero valor y fueron considerados en la agenda reformadora de algunos países occidentales. En 1973, el alza del precio del petróleo precipitó el ocaso de la economía de bienestar. La crisis del modelo del welfare state, empero, venía ya extendiéndose desde hacía tiempo atrás: el inicio de la profunda recesión en los años de 1960 que, luego, desembocaría en crisis; la combinación peligrosa de la baja tasa de crecimiento y una elevada inflación, dando lugar a la estanflación; el creciente desempleo y el cada vez mayor descontento de la población al no ver satisfechas, plenamente, sus expectativas de bienestar social; entre otras.

Los académicos neoliberales, convertidos ahora en nuevos "gurús" de la teoría económica, no dudaron en señalar como responsable de la crisis al modelo de Estado de bienestar y su intervencionismo en el mercado y la economía, criticando a la vez, y con dureza, las políticas proteccionistas dentro del campo económico, laboral y social, principalmente.

El primer país en el mundo donde se experimentó el neoliberalismo fue en Chile. En este país, los EE.UU. impulsaron el derrocamiento del Gobierno reformista pequeño burgués de Allende, en 1973, y apoyaron consistentemente la dictadura sangrienta del general Pinochet. En este contexto de dictadura, las ideas neoliberales (del "gurú" Milton Friedman y los Chicago Boys) encontraron un campo fecundo y reformaron sistemática y profundamente la economía del país sureño.

Con los gobiernos de Ronald Reagan en EE.UU. y Margaret Thatcher en Reino Unido, quienes aplicaron el recetario neoliberal en sus economías de manera consistente, el neoliberalismo como doctrina económica e ideológica alcanzará su plenitud y será la que hegemonice los dictados reformistas de la economía en diversos países durante las décadas de 1980 y 1990.

Algunos de los postulados del neoliberalismo económico provienen del pensamiento liberal y del marginalismo, otros son el resultado de su propia creación. Los principios básicos, se dan a continuación:

·         La libertad es la ausencia de coerción estatal para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios más allá de lo indispensable para mantener la libertad misma. El Estado debe ser mínimo y debe estar fuera de la dinámica del mercado. El mercado se regula solo[6].

·         La libre competencia es el estado ideal de la economía; mediante esta premisa y el ideal de la igualdad de oportunidades el individuo puede aspirar al bienestar social.

·         El neoliberalismo se opone a cualquier medida proteccionista (subsidios, asistencialismo, etc.) y exige la privatización de las empresas públicas como único camino, ya que el neoliberalismo presupone que los hechos han demostrado la invalidez de las medidas intervencionistas y propugna que el interés particular de cada individuo y la competencia con sus vecinos hará que la sociedad se mueva sola hacia el interés común de esta.

·         En relación a la eficiencia máxima en el librecambio, conocida como la eficiencia de Pareto, la teoría neoliberal señala que la mejor situación que pueden tener dos agentes que poseen bienes intercambiables es aquella en la que intercambian bienes hasta el punto en que cualquier intercambio perjudicaría a uno de los dos[7].

·         Adelgazamiento del aparato burocrático (de acuerdo al principio neoliberal del Estado mínimo). Concesión a la iniciativa privada de los servicios, principalmente los de comunicaciones y transportes.

·         De acuerdo a la hipótesis de la tasa natural, la teoría económica neoliberal señala que la tasa de desempleo, sin importar la tasa de inflación, regresa eventualmente a un nivel que se llama la tasa natural de desempleo. Así, el empleo total en el neoliberalismo es imposible y el crecimiento del Ejército Industrial de Reserva resultaría inevitable.

·         Por último, se afirma que hay un costo en bienestar social; puesto que todo impuesto, precio máximo o precio mínimo crea un costo en bienestar social real y cuantificable.[8]

 

5. REPRESENTANTES

A. Friedrich von Hayek (1899-1992)

Considerado como el "padre del neoliberalismo", de origen austríaco. Fue formado intelectualmente por el economista Ludwig von Mises. Dictó cátedra en diversos centros de estudios de Europa y EE.UU. En 1944 publica la que sería la obra pilar de la ideología neoliberal: Camino hacia la servidumbre. Es iniciador de la crítica a la planificación, planteando que solo esta puede conducir al caos. Considera que los keynesianos hacen del Estado un dictador económico.

Para Hayek, la democracia no constituye un sistema político infalible: es esencialmente un medio, un procedimiento utilitario para salvaguardar la paz interna y la libertad individual.

 

B. Ludwig von Mises (1881-1973)

También de origen austriaco. Fue docente en universidades de Viena y Nueva York. Se vinculó con el capital financiero (Rockefeller) para conseguir apoyo económico y difundir sus ideas neoliberales. Como representante de la llamada Escuela Austríaca, en su libro Socialismo: un análisis económico y sociológico (1922) plantea que el modelo socialista no es eficiente ya que le faltaba el mecanismo de precios, el cual permite la adecuada distribución de los recursos, tal como sucede en el Capitalismo. Sus ideas neoliberales las expone en el libro La acción humana (1941), provocando el surgimiento del movimiento libertariano que aboga por la maximización de las libertades individuales.

 

C. Karl Popper (1902-1994)

Nació en Viena (Austria) y radicó principalmente en Inglaterra. Se vinculó con el Círculo de Viena y desarrolló importantes aportes en la Epistemología. Tuvo amistad con von Hayek y compartió sus lineamientos ideológicos. Formó parte de la sociedad de Mont Pélerin, la cual defendió la doctrina neoliberal y luchó contra los estados fascistas y socialistas. En su libro La sociedad abierta y sus enemigos, sustenta el marco filosófico de esta doctrina.

 

D. Milton Friedman (1912-2006)

Considerado uno de los más importantes economistas contemporáneo, fue catedrático de la Universidad de Chicago. Se opuso de forma rotunda al keynesianismo y fue defensor de las ideas neoliberales.

En 1975, Friedman desarrolló un conjunto de ideas que permitirá la aplicación del modelo neoliberal en Chile. He aquí algunas ideas del autor en torno a determinados temas:

·         Sobre inflación y dinero: hay un solo camino, solamente uno ¡no dos! Se termina la inflación dejando de imprimir dinero.

·         Sobre mercado y capitales: un requisito fundamental para que Chile tenga un crecimiento de largo plazo es el establecimiento de un mercado de capitales mucho más sólido, viable y eficaz.

·         Sobre el empleo: ... para abordar el desempleo es necesario disponer de flexibilidad (...) para contratar y despedir y que sea posible establecer y anular en forma bilateral y libre cualquier acuerdo entre dos personas.

 

HISTORIA DEL NEOLIBERALISMO

El neoliberalismo surgió tras la crisis del modelo del laissez-faire y como contrapunto a la teoría intervencionista y proteccionista de Keynes. Empieza a gestarse en los años de 1940 y se materializa en un libro esencial: The road ofserfdom (Camino hacia la servidumbre), escrito por Friedrich von Hayek y publicado en 1944.

Sin embargo, el neoliberalismo no logró expresarse sino hasta las crisis de los años de 1970 en que se evidenció la fractura del modelo económico de los años dorados (1945-1973) como consecuencia del alza del precio del petróleo del año 1973. Durante esa década, EE.UU. abortará los intentos transformadores de Chile promoviendo el golpe de estado del general Pinochet e impulsando las primeras experiencias neoliberales en ese país en el campo particularmente económico.

El neoliberalismo alcanzará su plenitud durante los años de 1980, con la llegada de Margaret Thatcher y Ronald Reagan al poder en Reino Unido y los EE.UU., respectivamente. El avance neoliberal en el mundo se contenía, empero, por la amenaza que representaba la URSS, por lo que Washington endureció su política internacional ("Guerra de las Galaxias") y asfixió económicamente a la Unión Soviética en el empeño de la hegemonía militar, trayendo consigo, luego, a fines de los años de 1980, el fin de la Guerra Fría. Es por fin, tras el desmantelamiento de la URSS, cuando esta ideología observe su máxima expansión a lo largo de todo el globo.

 

3.6.1. El ensayo del neoliberalismo: Chile

En 1973, el gobierno reformista-nacionalista ("vía chilena al socialismo") de Allende es neutralizado por la reacción conservadora de la oligarquía vinculada con el capital norteamericano, que toma el poder a la fuerza y establece una Junta Militar encabezada por Augusto Pinochet, la cual ordena una violenta represión contra los partidos progresistas que costará la vida de más de tres mil personas. Es en este contexto en que el capital financiero considera importante experimentar la doctrina neoliberal, en Chile, logrando establecerse durante el periodo que duró la dictadura pinochetista. Este marco doctrinario estaba influenciado por Milton Friedman y quienes se encargaron de desarrollar y aplicar el recetario neoliberal fueron economistas norteamericanos y chilenos apodados Chicago Boys (por haberse formado en la Universidad de Chicago), destacándose de entre este último Pablo Barahona, Alvaro Bardón y Hernán Büchi. El FMI ha vigilado permanentemente que este recetario se aplique sin vacilaciones. El proceso de liberalización de la economía[9] pasó por varias fases:

A. Primera fase: restauración del mercado (setiembre 1973-abril 1975)

Se entregaron las empresas estatales a inversionistas privados, se eliminaron los controles del mercado por parte del Estado, se liberalizaron los precios y se estabilizaron a las remuneraciones. Las consecuencias fueron: alta inflación, aumento del desempleo y lento crecimiento.

B. Segunda fase: política de shock (abril 1975-1976)

Se acentuó la contracción del gasto público y se abrió la economía al exterior. Esto ocasionó que el ritmo inflacionario sea leve, crezca el desempleo y se produzca déficit en la balanza de pagos.

C. Tercera fase: leve recuperación (fines de 1976-1978)

Se continúa fomentando el ingreso del capital extranjero, provocando la reducción de la inflación, reducción de la tasa de desempleo, pero se mantuvo en sus niveles altos. En el fondo, el objetivo de este ensayo era la destrucción de todo rasgo de corriente progresista, la cual representaba una amenaza permanente.

 

6.2. Estados Unidos y Gran Bretaña

La hegemonía del programa neoliberal no se impuso de un día para otro, demandó algo más de un decenio. En los primeros tiempos, la mayoría de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) intentó aplicar remedios keynesianos a la crisis desatada por la recesión generalizada de 1974-1975. Sin embargo, desde el fin de los años de 1970 —más exactamente en 1979— una nueva situación política se configuró. En este año comenzó el régimen de Margaret Thatcher en Reino Unido. Este fue el primer gobierno de un país capitalista avanzado que se comprometió públicamente a poner en práctica el programa neoliberal. Un año más tarde, en 1980, Ronald Reagan fue elegido presidente de los EE.UU.

El 4 de noviembre de 1980, Ronald Reagan ganaba las elecciones presidenciales al demócrata Jimmy Cárter y se transformaba en la figura política más importante del mundo. Durante el periodo de 1981 a 1989, EE.UU. atravesaba una situación delicada. Tres presidentes habían luchado, con pocos resultados, contra la inflación y el desempleo. Reagan impulsó un programa que buscaba sanear la economía, limitando los poderes de la administración central a favor de las leyes del mercado y de la libre empresa. Se trataba de un fuerte pensamiento anti estatista y contrario al Estado de bienestar que propiciaba la desregulación y la llamada "economía de la oferta", por la cual el Estado proporciona ventajas y exenciones a quienes poseen los medios de producción en lugar de ayudar al consumidor y estimular la demanda.

Económicamente, el neoliberalismo en EE.UU. trató de establecer una economía de libre mercado, algo que conceptualmente se denominó reaganomics. Supusieron el regreso de los presupuestos de la "economía neoclásica", especialmente de los monetaristas de la llamada Escuela de Chicago, encabezada por Milton Friedman. Su presupuesto fundamental era que los cambios en la moneda suponían la clave de las fluctuaciones económicas. Esta fue la política económica que aplicó Reagan en su mandato.

La política social de Reagan llevó a un desmantelamiento del Estado de bienestar, que ya había sido reducido por las anteriores administraciones. La estrategia que siguió Reagan constaba de dos pasos: 1) La negativa a dar por buenas las demandas de la clase trabajadora, y la deslegitimación de los sindicatos como agencia central de su expresión colectiva; 2) La manipulación de la política fiscal y de lo que es racional económicamente para hacer que las demandas de la clase trabajadora aparezcan como incompatibles con los objetivos de la racionalidad económica y el interés nacional. Todo se hará en base a la "defensa del Imperio" y "disciplina fiscal". Las iniciativas de Reagan en política de bienestar social llevaron consigo recortes presupuestarios considerables. De la misma manera, la política social de Reagan llevó a una marginación radical de los pobres con trabajo, al apoyo de los ataques ideológicos contra la integridad y la dignidad de los beneficiarios de los subsidios asistenciales, a la utilización del Departamento de Justicia para acabar con las acciones a favor de la contratación y educación para mujeres y negros y al fomento de la intolerancia a las inclinaciones homosexuales.

En Gran Bretaña, el Partido de Margaret Thatcher (conservador) había ganado las elecciones de 1979. Thatcher se proponía aplicar su plan de reducción de impuestos y aumento en los presupuestos destinados a defensa, ley y orden. En aquel año de 1979, el desempleo logró alcanzar cifras altísimas, la inflación alcanzó niveles no vistos en muchos años, el PBI no crecía al ritmo de sus vecinos continentales y la productividad crecía lentamente. Este fue el marco que pretendía cambiar el neoliberalismo a la llegada al poder de Thatcher.

Al igual que Reagan, Thatcher abogó por una gran independencia de lo individual frente al Estado y por la no injerencia del Gobierno en la economía, así como por las reducciones en los gastos públicos y en el monetarismo. La coalición de Thatcher ganó tres elecciones consecutivas en base a reducción del poder de los sindicatos, eliminación de la propiedad municipal, de las viviendas públicas y reducción de los impuestos directos. Fue un intento de imponer una modernización económica y también significó un esfuerzo por reconfigurar las instituciones británicas según las líneas de su pasado histórico. Pronto se convirtió en un modelo del libre mercado global y sus políticas fueron emuladas por el mundo entero.

Los diferentes gobiernos dirigidos por Thatcher (1979-1990) refrenaron la emisión de la masa monetaria, elevaron las tasas de interés, redujeron drásticamente los impuestos sobre los ingresos más altos, abolieron los controles sobre los flujos financieros (entrada y salida de capitales), elevaron fuertemente la tasa de desempleo, aplastaron las huelgas, pusieron en vigor una legislación antisindical e impusieron recortes en los gastos sociales. Finalmente, se lanzaron —con un retardo sorprendente si se consideran las prioridades en el dogma neoliberal— a un amplio programa de privatizaciones, comenzando por los alojamientos públicos y afectando después a sectores de la industria básica, tales como el acero, la electricidad, el petróleo y la distribución de agua. Este conjunto de medidas constituyó el proyecto más sistemático y ambicioso de todos los experimentos neoliberales en los países capitalistas avanzados.

 

6.3.    Los demás países de América Latina

Chile ha representado una experiencia piloto para la aplicación del neoliberalismo de los países de América Latina, pero también ha servido de campo experimental de los planes que se aplicarían en Europa del este. Sin embargo, hasta fines de los años de 1980 fueron excepciones en América Latina. El viraje hacia un neoliberalismo perfilado comenzó en México, en 1988, con el arribo del presidente Carlos Salinas de Gortari, prolongándose con la elección de Carlos Menem en 1989, con el comienzo, ese mismo año, de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez en Venezuela y, finalmente, con la elección de Alberto Fujimori como presidente del Perú en 1990. Ninguno de estos gobiernos hizo conocer a la población, antes de su elección, el contenido de las políticas que habrían de aplicar. Por el contrario, Menem, Pérez y Fujimori prometieron exactamente lo opuesto a las medidas antipopulares que aplicaron en el curso de los años de 1990. En cuanto a Salinas, es de conocimiento público que no habría sido elegido si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no hubiera organizado un fraude electoral masivo.

De las cuatro experiencias, tres han conocido un éxito inmediato sobre la hiperinflación y la crisis de los años de 1980: México, Argentina, Perú, y una fracasó: Venezuela; la diferencia es importante. En efecto, las condiciones políticas necesarias para una deflación —la desregulación, el aumento del desempleo y las privatizaciones— se han hecho posibles gracias a la existencia de ramas ejecutivas del poder estatal que concentran un poder aplastante— situación que, como vimos antes, contradice a los postulados neoliberales, los cuales exigen un Estado mínimo. Este siempre ha sido el caso en México, gracias al sistema de partido único del PRI. Al contrario, Menem y Fujimori debieron innovar, instaurando legislaciones de urgencia, reformas constitucionales u organizando el autogolpe de Estado. Este tipo de autoritarismo político no ha podido aplicarse en Venezuela.

Sin embargo, no solo en los regímenes autoritarios se pueden imponer políticas neoliberales. El caso de Bolivia, donde todos los gobiernos elegidos después de 1985 —el de Paz Zamora o el de Sánchez de Losada— han aplicado el mismo programa, demuestra que las autocracias, aunque ayudan mucho, no son indispensables, aun cuando los gobiernos "democráticos" hayan tenido que tomar medidas antipopulares de represión. La experiencia boliviana suministra una enseñanza: la hiperinflación, con el efecto pauperizador que cotidianamente trae para la gran mayoría de la población, puede servir para hacer "aceptables" las brutales medidas de la política neoliberal, preservando formas democráticas no dictatoriales.

 

7.    CONSECUENCIAS

·         La sustitución del Estado protector por un Estado neoliberal, caída general del Producto Bruto Interno entre 1981-1993 (17% en Polonia, 20% en Eslovenia, 28% en Bulgaria, 32% en Rumania, 58% en la ex Yugoslavia, etc.). Se han podido recuperar algunos de estos países, pero en ninguno se ha superado la crisis ni se ha iniciado la tendencia al crecimiento.

·         Las economías de los países latinoamericanos se han convertido en primario-exportadoras (agropecuarios, mineros, insumos y servicios): Perú con espárragos, harina de pescado y minerales; Brasil con café, azúcar, madera; Argentina con trigo, carne de vacuno, etc.

·         Liberalización y apertura económica de los mercados nacionales que no pueden competir con la tecnología de punta de los monopolios mundiales. Esto trae la quiebra de las industrias nacionales y el control de los monopolios extranjeros de algún rubro (teléfono, petróleo, gas, electricidad, minerales, banca, etc.) al privatizarse las empresas estatales.

·         Consolidación de zonas económicas de libre comercio para incrementar el mercado mundial: APEC, TLC, Comunidad Europea, etc.

·         En lo social, se eliminan y atacan los sindicatos u organizaciones que agrupan a la fuerza laboral.

·         Se produce la caída del nivel de vida: desnutrición, educación, atención médica, transporte, expectativas profesionales; ello porque el Estado pretende deshacerse de su responsabilidad.

·         Aumento generalizado de la flexibilidad laboral: despidos, prolongadas horas de trabajo, irregularidades en contratos laborales (servicios no personales), etc.

·         Aumento de las huelgas en los diversos países del mundo las cuales son respondidas con una fuerte represión policial y militar.

·         Enriquecimiento de un pequeño grupo de la alta burguesía y empobrecimiento de la gran mayoría de la población.

·         El Estado se vuelve tecnócrata, controlado por administradores y economistas "apolíticos" que plantean que los gobernantes no deben usar los recursos del Estado en políticas populistas.

·         Aumento del individualismo y la "ley de la selva", donde todo se mercantiliza.

En la educación se prioriza el esfuerzo "cognitivo" (conocimiento) y se desvaloriza la educación integral (cognitivo-biológico-reflexivo-artístico-valorativo). Se induce a la formación de físicos, químicos, economistas, administradores e ingenieros en las universidades particulares. Con respecto a las ciencias sociales, se las tiende a marginar o se ven condenadas a caer en el postmodernismo, que niega su carácter de ciencia.

 

Fuente: ICH



[1] MANOR, James. "La política y los neoliberales", en ¿Estados o mercados? El neoliberalismo y el debate sobre las políticas de desarrollo. COLCLOUGH, Christopher y MANOR, James (Compiladores). México, D. E: FCE, 1994, p. 428.

[2] TANTALEÁN, Javier. Prisioneros del mercado: una crítica al neoliberalismo. Lima: IPADE, 1992, p.

[3] MANOR. James. Op. cit. p. 432.

[4] MANOR, James. Ibíd., p. 437.

[5] En abril de 1947, Friedrich von Hayek convoca a quienes comparten su vocación y orientación ideológica en Mont-Pélerin, en el cantón de Vaud (Suiza). A esta reunión asistieron académicos influyentes como Milton Friedman, Ludwing von Mises, Karl Popper, Raymond Aron, entre otros. En esta reunión quedó instituida La Societé du Mont-Pélerin y se estableció como objetivos básicos la preparación de las bases teóricas y la divulgación de las ideas neoliberales para su aplicación en las naciones, lo cual no tardaría en llegar.

[6] COLCLOUGH, Christopher. "Estructuralismo y neoliberalismo: una introducción", en COLCLOUGH, Christopher y James MANOR (Compiladores), ¿Estados o mercados? El neoliberalismo y el debate sobre las políticas de desarrollo. México, D. E: FCE, 1994, p. 428.

[7] Ibíd., p. 429.

[8] HERRERÍAS, Amando. Fundamentos para la historia del pensamiento económico. México, D. E: Limusa, 2002, pp. 395-396.

[9] Llamado nuevo modelo de desarrollo orientado hacia el exterior.


jueves, 22 de octubre de 2009

El neoliberalismo y el APRA

Hace algo más de cuatro años, el 7 de julio de 2005, el dirigente aprista Lino Cerna Manrique sostuvo el siguiente diálogo con César Vásquez, conversación que se centró en una discusión sobre el neoliberalismo, sus posibilidades de resolver los problemas de las mayorías pobres del Perú, la formalización de dicha ideología en la constitución fujimorista y las diferencias entre el neoliberalismo y el programa del APRA.

Por considerarlo de interés para nuestros lectores, publicamos nuevamente el texto de la citada conversación. Dado que el intercambio tuvo lugar en el año 2005, cuando aún gobernaba el país don Alejandro Toledo, cualquier mención a esa Administración debe entenderse que también es válida para la presidida por don Alan García Pérez.

LCM: César, aquellos que vivimos en el Perú sentimos que atravesamos una agudización de la crisis estructural de subdesarrollo, atraso y pobreza. ¿Tienes tú la misma percepción?

CVB: Coincidimos en la apreciación, Lino. El Perú el día de hoy cuenta con 28 millones de habitantes. A pesar que en los últimos tiempos nuestra tasa de crecimiento demográfico se ha reducido en términos porcentuales, siendo ahora únicamente de 1.5% al año, el país sigue creciendo a un ritmo anual de 400,000 nuevos habitantes, bastante elevado en términos absolutos. De acuerdo con las cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística la población peruana en situación de pobreza asciende al 55%. En otras palabras, tenemos que más de 15 millones de peruanos viven en la miseria.

LCM: Es cierto. Conocemos por experiencia la magnitud de la pobreza en nuestra patria. Sin embargo, en los últimos quince años hemos vivido un modelo económico basado en el neoliberalismo que nos anunció que el Perú entraba a una etapa nueva de modernidad y desarrollo, que nos uniría al mundo globalizado del futuro, del cual nos había alejado la administración aprista 1985-90. ¿Significan las cifras de pobreza que el ofrecimiento fujimorista no se cumplió? ¿O es que quizás debemos esperar otros quince o veinte años para ver los frutos de bienestar que nos debería traer el capitalismo neoliberal?

CVB: En términos generales podemos decir que la década y media transcurrida desde julio de 1990, registró tasas elevadas de crecimiento del producto bruto interno. Por ejemplo, en los últimos tres años el crecimiento del PBI mostró cifras por encima del 4% anual y se espera que el presente año (2005) alcance un registro mayor al 5%. Las exportaciones se acercan a los 10 mil millones de dólares anuales. Las reservas internacionales superan los 12 mil millones de dólares. Detrás de este crecimiento es evidente que encontramos como una de las variables explicativas la existencia de una corriente de inversión, preferentemente extranjera, que en parte explica el crecimiento macroeconómico. El punto que quisiera señalar es que a pesar del crecimiento macroeconómico, y a pesar de contar con el apoyo del capital extranjero, la miseria en el Perú alcanza ahora a más de la mitad de la población. Este hecho sugiere que para luchar contra la miseria se necesita no sólo crecimiento e inversión. Se necesita que ciertos agentes económicos adopten otras acciones, decisiones que no se produjeron en los últimos quince años.

LCM: Para el pueblo trabajador la miseria está relacionada con la ausencia de trabajo, o cuando existe éste, con los reducidos niveles de remuneración que se perciben.

CVB: Efectivamente, la miseria implica que hay 15 millones de peruanos que no pueden producir lo suficiente para tener una existencia decorosa. Tú, Lino, fundaste hace ya varios años la Central de Desocupados del Perú. En una forma clara y sencilla centraste el debate político y económico poniendo el dedo sobre la llaga de nuestros males. Es cierto, 10% de la población económicamente activa carece de empleo y en adición a este 10%, otro 50% se encuentra afectado por el subempleo. Si añadimos estos dos indicadores, tenemos que más de la mitad de la población del Perú, 60% de los peruanos, o no tiene trabajo o tiene un trabajo que sólo le permite recibir una reducida fracción del ingreso necesario para vivir.

Es obvio que existe una relación entre la desocupación y el subempleo por un lado, y la condición de pobreza por el otro. De ello obtenemos una conclusión: si queremos combatir la pobreza en el Perú, en medio de todas las acciones que tenemos que realizar tenemos que luchar para la creación de fuentes de trabajo para los peruanos. Políticamente éste es un punto básico que tenemos que tocar. En 1980 Belaúnde obtuvo la presidencia del Perú prometiendo la creación de un millón de puestos de trabajo. Y hace un par de días escuché a Lourdes Flores en RPP insistir en el tema del trabajo…

LCM: Antes de discutir posibles alternativas apristas al problema del desempleo y subempleo, es decir al problema de la pobreza en nuestro país, quisiéramos conocer tus razonamientos en cuanto a la posibilidad que el modelo económico neoliberal pueda generar puestos de trabajo suficientes para los peruanos.

CVB: Este punto es crucial. La ofensiva neoliberal de los últimos treinta años ha hecho perder a algunos compañeros no sólo la fe sino inclusive la capacidad de razonar sobre los problemas económicos nacionales. Tratemos de dar una respuesta a tu pregunta. Como es de conocimiento de los compañeros, un concepto central de la economía neoliberal es la categoría de mercado. Para los neoliberales, la institución central de todo sistema económico es el mercado. El mercado es el mecanismo casi mágico que debe resolver los problemas económicos de cualquier país.

LCM: A propósito de mercado, ¿podrías precisar en qué consiste el concepto neoliberal de mercado?

CVB: De acuerdo a las enseñanzas tradicionales en materia económica que se imparten en los cursos de “Introducción a la Economía”, “Macroeconomía”, o “Microeconomía”, el mercado es el punto de confluencia de dos fuerzas económicas: la oferta y la demanda. Acostumbro decir que el mercado es el matrimonio de la oferta y la demanda, unión que trae consigo la procreación de dos vástagos, de dos hijos. Me refiero al precio de equilibrio y a la cantidad de equilibrio.

De acuerdo con la cantidad ofrecida y con la cantidad demandada de una mercancía cualquiera, en el mercado se establece un precio de equilibrio que iguala la oferta y la demanda. Cuando en un mercado la cantidad demandada excede la cantidad ofrecida, existirá una tendencia al alza en el precio de dicha mercadería. Al subir el precio, los productores ofrecerán mayor cantidad y los consumidores demandarán menor cantidad, lo que llevará al restablecimiento del equilibrio en el mercado. A este proceso se le denomina proceso de ajuste.

LCM: ¿Como aplica el neoliberalismo estos conceptos al entendimiento del problema del desempleo?

CVB: Para los neoliberales, el desempleo es un simple problema de desequilibrio en el mercado de trabajo. Es una condición de desajuste en el mercado laboral. Dicho en otras palabras, existe desempleo cuando la cantidad de mano de obra ofrecida por los que desean trabajar excede o es mayor a la cantidad de mano de obra demandada por los que desean contratar trabajadores. En resumidas cuentas, tenemos una condición en la cual la cantidad ofrecida es mayor que la cantidad demandada. Dentro de la concepción neoliberal –que algunas veces habría que llamarla religión neoliberal por su carácter dogmático– el problema del desempleo, al ser un problema de desajuste entre oferta y demanda por trabajo, se soluciona mediante la reducción en el precio de la mano de obra, es decir mediante la reducción del salario diario, por hora, o por pieza que recibe el trabajador.

Si se reduce suficientemente el salario real que recibe el trabajador, se reducirá la cantidad ofrecida de mano de obra –afirman los neoliberales–porque habrá trabajadores que no desearán ofrecer tantas horas de trabajo a una tasa salarial reducida. Por otro lado, al disminuir el salario existirá una mayor cantidad demandada de mano de obra pues existirá empresarios que estarán dispuestos a contratar mano de obra debido a su abaratamiento. Para el neoliberalismo, el proceso de reducción del salario real traerá consigo, finalmente, la igualación entre la oferta y la demanda de trabajo y por consiguiente la desaparición del desempleo. De acuerdo con los planteos neoliberales, la reducción drástica del salario real es la solución a la desocupación.

LCM: Sin embargo, parece que esta explicación no funciona en la realidad peruana. Digo esto porque los salarios el día de hoy en el país son míseros y a pesar de ello el desempleo y el subempleo afectan a la mitad de los peruanos.

CVB: Lino, obviamente tú hablas desde el punto de vista de los trabajadores. Para un trabajador peruano es cierto que los salarios son míseros. Pero eso no es lo que piensan los neoliberales, ni tampoco muchos empresarios. Ellos creen que a pesar de ser míseros los salarios, éstos no son aún lo suficientemente reducidos como para producir el equilibrio entre oferta y demanda por trabajo.

Sin embargo, hay aún más. Para los neoliberales y los grandes empresarios existen otros factores, que ellos llama “inflexibilidades en el mercado de trabajo”, que impiden que se solucione el problema del desempleo en nuestro país. Una de esas supuestas inflexibilidades es la existencia del salario mínimo que para grandes empresarios y neoliberales simplemente no debería existir. Otras “inflexibilidades” están constituidas por los beneficios laborales, vacaciones, seguro médico, etc.

Es por ello que los peruanos sufrieron los últimos quince años lo que se llamó la “flexibilización del mercado laboral", usando la terminología seudo-técnica y eufemística que gustan manejar los economistas neoliberales. La “flexibilización” neoliberal, traducida en la práctica, significó pérdida de beneficios laborales y la implantación generalizada de contratos temporales de trabajo con los cuales obreros y empleados fueron despojados de las más mínimas prestaciones como son vacaciones y horarios humanos de trabajo. Asimismo la “flexibilización” neoliberal significó el combate, por parte del estado fujimorista y toledista en contra de la existencia de sindicatos y asociaciones laborales de los trabajadores, bajo el pretexto que ellos introducían “rigideces” en el mercado de trabajo y por lo tanto impedían reducir el desempleo.

Pues bien, a pesar de la flexibilización laboral introducida por Fujimori y continuada por Toledo, a pesar de la reducción o desaparición de los beneficios laborales, a pesar de la reducción de la actividad sindical, a pesar de la existencia de los denominados "services" que explotan inmisericordemente la mano de obra barata de los peruanos, los economistas y políticos neoliberales afirman hoy que aún hay más flexibilización por hacer. Obviamente, como apristas, como miembros del frente único de trabajadores manuales e intelectuales, nos preguntamos ¿qué más pueden exigir esos señores? La respuesta es sencilla: además de continuar la “flexibilización” del mercado laboral, los neoliberales afirman que para resolver el problema del desempleo ¡el salario real debe reducirse aún más de lo que es el día de hoy!

LCM: Permíteme resumir lo dicho hasta el momento, César. Para un neoliberal la solución al problema del desempleo pasa por la reducción aún mayor del salario real, la eliminación de los pocos beneficios laborales que aún pueden existir en la economía y la anulación de la actividad sindical.

CVB: Me parece Lino que es un buen resumen. Ahora creo necesario volver a tu anterior afirmación. Decías que a pesar de la reducción ya operada en el salario real, a pesar de la eliminación de los beneficios laborales, y a pesar de la minimización de la actividad sindical, el problema del desempleo mantiene plena y creciente vigencia en el país. Tu afirmación es cierta. La terca realidad nos demuestra que la supuesta solución neoliberal al problema del desempleo no es válida y no es aplicable al caso de países subdesarrollados como el Perú.

LCM: ¿Qué razones explicarían la incapacidad del modelo neoliberal para solucionar el problema del desempleo?

CVB: A mí me gustaría, si no lo han hecho ya, que los compañeros pudiesen asistir algunas horas a los cursos económicos dictados en las universidades del día de hoy. La razón es sencilla. Ellos van a observar que la economía que se enseña en los claustros es una teoría económica que trata de explicar y responde a la realidad de los países donde esa teoría económica fue elaborada, es decir en los países desarrollados. Para un loro neoliberal –llamaré así a aquellos torpes que repiten la demagogia que se aprende en las clases tradicionales de economía– la reducción del salario real restablecerá el equilibrio en el mercado laboral. Puede que quizás en una economía desarrollada en donde los niveles de desempleo son reducidos, una leve reducción en el salario real pueda traer consigo una reducción significativa del desempleo. Sin embargo en países como el Perú, donde el desempleo y el subempleo son superiores a los observados en los países económicamente avanzados, y afectan nada menos que al 60% de la población económicamente activa, el salario real probablemente tendría que caer a niveles increíblemente reducidos, muy cercanos a cero.

Eso nos hace recordar la relación original que estableció la teoría económica clásica liberal entre el mercado laboral, la determinación del salario, y el crecimiento de la población. Expliquemos esta relación en forma sencilla: (1) la existencia de desempleo y subempleo conlleva a la reducción del salario real; (2) existe un salario que asegura la reproducción de la mano de obra; en la teoría económica clásica liberal ese salario es conocido como salario social de subsistencia (no confundir con el salario mínimo existente en el Perú); (3) si el salario real se reduce tanto que cae por debajo del salario social de subsistencia, esto significa que la población tendrá que sufrir muy serias carencias en materia de alimentación, salud, vestido y vivienda; (4) de acuerdo con la teoría económica de Adam Smith, David Ricardo y Thomas Robert Malthus, este proceso traería consigo la desaparición física de parte de la población; (5) al desaparecer parte de la población, se reduciría la cantidad ofrecida de mano de obra y se restablecería el equilibrio en el mercado laboral, desapareciendo el desempleo y el subempleo.

LCM: Un momento. ¿Qué significa aquello que Smith, Ricardo y Malthus llamaban desaparición física de parte de la población?

CVB: En la teoría económica clásica, Smith, Ricardo y Malthus fueron estudiosos bastante explícitos y reconocieron que la reducción del salario real por debajo del salario social de subsistencia traería consigo la desaparición física de parte de la fuerza laboral, es decir su muerte. En nuestros días, esto también sucede. Sin embargo la población cuenta con medios que llamaremos “no tradicionales” para sobrellevar o afrontar la reducción del salario real. Entre estos medios podemos incluir desde la migración de los desempleados y subempleados hasta el habitar en viviendas de familiares que puedan ayudar en el sustento diario. También debemos incluir la práctica de distintas actividades legales e ilegales para obtener los ingresos que el mercado laboral no puede proporcionar.

El cuadro final que debemos presenciar en materia laboral como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales es más o menos el siguiente: (1) la reducción permanente y progresiva en el salario real; (2) la eliminación de beneficios laborales; (3) el combate diario contra la existencia y actividades de los sindicatos. Frente a esta situación, la población se defiende de manera intuitiva aplicando diversos métodos que buscan asegurar la subsistencia sin pasar necesariamente por el mercado laboral. Y claro, como telón de fondo, tenemos la existencia de un persistente desempleo y subempleo que se agudizan año a año con el crecimiento demográfico del país, es decir con el nacimiento de 400 mil nuevas criaturas que, con el transcurrir de los años, en un 60%, estarán condenadas a vivir en condiciones infrahumanas.

Desde el punto de vista macroeconómico podemos llegar a la terrible conclusión que el crecimiento del producto, el crecimiento de las exportaciones, el incremento en el nivel de las reservas internacionales y el mantenimiento de una situación aceptable en materia fiscal pueden convivir con una situación de desempleo y subempleo persistente y con una tendencia a la baja en los salarios reales de la población. Es por todas las consideraciones anteriores que podemos concluir que la economía neoliberal es y será incapaz de resolver los problemas de miseria, desempleo y subempleo del Perú.

LCM: Frente a esta situación tan grave ¿qué podemos hacer los apristas?

CVB: Los anteriores raciocinios permiten concluir que el mercado, por sí solo, es incapaz de resolver los problemas económicos fundamentales de nuestro país. Esa falla del mercado nos obliga a pensar en la necesidad de la actividad y las decisiones de la sociedad organizada para afrontar el problema. Si el mercado no puede hacerlo, la sociedad tendrá que buscar otros caminos para resolver sus problemas. Estamos hablando entonces de la necesidad de la participación del estado en la solución de nuestra problemática. Algo importante: no olvidemos que la participación del estado se requiere no por motivos ideológicos, doctrinarios o programáticos sino porque el raciocinio apoyado en el análisis de la experiencia peruana así nos lo sugiere.

LCM: Pero allí tropezamos con impedimentos legales provenientes de la constitución fujimorista que nos rige hasta el día de hoy. Por ejemplo, tú sabes que esa constitución defiende el principio de la no intervención del estado en la actividad económica bajo el eufemismo seudo-técnico de la denominada subsidiariedad del estado.

CVB: Es cierto. La constitución fujimorista que hasta el día de hoy desafortunadamente nos rige, impide al estado participar en aquellas actividades en las que pueda desenvolverse el sector privado. Por ejemplo, si el estado, expresión de la sociedad organizada, decidiera que es necesario implementar un sistema no tradicional de salud basado en el uso generalizado de técnicos sanitarios y médicos asignados a las familias, inmediatamente la derecha contestaría que estaríamos incurriendo en una violación constitucional puesto que la actividad de este servicio popular de salud estaría restando oportunidades y “compitiendo deslealmente” con los empresarios del sector privado que quisieran establecer clínicas o policlínicos sanitarios.

Pero la cosa no queda allí. No solamente existe una prohibición constitucional para que el estado intervenga en la actividad económica. Nos encontramos además con un estado maniatado, atado de manos en la posibilidad de implementar políticas de redistribución del ingreso y la riqueza, que también son necesarias para combatir la miseria, el desempleo y el subempleo. De acuerdo con la constitución fujimorista, la política económica del estado se limita en la práctica a las políticas fiscales –es decir al manejo de las políticas de ingresos, gastos y endeudamiento del gobierno – y a las políticas monetarias decididas por el Banco Central de Reserva.

LCM: Lo que estarías afirmando es que la incapacidad de la economía neoliberal para resolver el problema del desempleo y el subempleo viene reforzada por la vigencia de una constitución que no acepta la participación del estado, ni la dación de políticas económicas y sociales para combatir el desempleo y la pobreza.

CVB: Coincido en la apreciación, Lino. Usando un viejo refrán, la economía neoliberal no come ni deja comer. No resuelve el problema del desempleo y el subempleo ni deja que otros mecanismos distintos al mercado lo resuelvan. Y por ello es que como apristas, algunos de nosotros por razonamiento, algunos de nosotros por intuición política, y algunos de nosotros por consideraciones programáticas, exigimos la puesta en vigencia de la Constitución de 1979, base legal que al menos permitiría al estado llevar adelante políticas que sin suplantar al sector privado puedan reducir significativamente la magnitud de los problemas económicos fundamentales de los seres humanos que habitan el Perú.

El punto que estamos conversando lo podemos abordar de otra manera. En toda sociedad existen dos ámbitos críticos: el económico y el político. Es claro –y en esto coinciden los neoliberales– que quien gobierna lo económico, resulta ser como consecuencia de ello gobernante de lo político. Para los neoliberales la esfera económica debe ser regida únicamente –y lo repito, únicamente– por el mecanismo del mercado, sin intervención alguna por parte del estado. Los políticos, sean éstos representantes del poder ejecutivo o legislativo, deben mantenerse alejados de la discusión de los problemas económicos del país y de la propuesta de soluciones alternativas a las que el mercado pueda ofrecer. En términos resumidos, para los neoliberales la esfera económica debe ser regida únicamente por el mercado sin intervención política alguna. Cuando los políticos intentan intervenir en la solución de los problemas económicos, los neoliberales denuncian la existencia de lo que curiosamente llaman "ruido político"…

LCM: Los políticos profesionales el día de hoy parecen estar muy contentos con esta división de esferas entre lo económico y lo político…

CVB: Por supuesto. Los políticos burgueses, los políticos representantes de las clases explotadoras, los políticos representantes de las clases dominantes, aquellos a quienes Marx llamaba "miembros de la junta directiva de los negocios burgueses", esos políticos se encuentran sumamente satisfechos con la división neoliberal y el apartamiento de lo económico de lo político. Es por la vigencia de esa división neoliberal, que los actuales congresistas y políticos discuten las tonterías que debaten el día de hoy, en vez de poner sobre el tapete reformas tributarias, o políticas de redistribución del ingreso y la riqueza. Es por ello que el político que actúa bajo los moldes neoliberales no discute la dación de leyes aprobando políticas de creación de empleo. Eso sería ir en contra del principio de la economía neoliberal que afirma que el mercado debe encargarse de resolver esos problemas. Para el neoliberalismo, los políticos sólo deben abocarse a la discusión de temas no económicos. Es éste, precisamente, el tipo de conducta diaria que puede observarse en el vapuleado circo de la Plaza Bolívar. Algunos compañeros que estén pensando en el planteamiento aprista del congreso económico nacional podrán observar en forma inmediata la incompatibilidad existente entre el dogma neoliberal y la propuesta aprista.

El político que intente discutir la dación de políticas de empleo, o de redistribución del ingreso y la riqueza, o de revisión de los contratos de la deuda externa, o de renegociación de los contratos firmados con las empresas imperialistas que explotan los recursos naturales de nuestro país, estaría violando los principios neoliberales de la constitución fujimorista y por lo tanto se habría puesto al margen de la ley. Ésa es la situación existente el día de hoy en el Perú. Por eso repito que si los apristas queremos contribuir con políticas para reducir los problemas económicos más críticos de nuestro país, un requisito es la derogación de la constitución fujimorista neoliberal.

LCM: Hemos revisado la incapacidad de la economía neoliberal para resolver los problemas de desempleo y subempleo de nuestro país. Hemos visto también que la constitución fujimorista es expresión de los principios de la economía neoliberal y, por tanto, es un obstáculo a la acción de un futuro gobierno que desee emprender políticas de cambio social para afrontar los problemas básicos del país. Como apristas coincidimos en la necesidad de derogar la constitución fujimorista y de reestablecer la vigencia de la constitución política de 1979. Además de esta acción ¿qué podemos sugerir los apristas?

CVB: Creo que las acciones que podemos llevar adelante deben inspirarse en los lineamientos fundamentales del programa aprista. Esto significa que debemos pensar en la necesidad de establecer una nueva economía, una nueva democracia, y una nueva estructura del estado. Téngase presente que este tipo de acciones no son las que corresponden a un gobierno tradicional. Una administración que se proponga establecer una nueva economía, una nueva democracia, y una nueva estructura del estado definitivamente estará llevando adelante un proceso de cambio social, un proceso de revolución, o como gustaba recordar Haya de la Torre, estaría llevando adelante las acciones básicas de la gran transformación. Quisiera hacer énfasis en esto último. Los problemas del Perú son tan graves y las acciones que se precisa llevar a cabo son tan profundas que implementarlas significa realizar una profunda transformación en nuestro país. Esa es la razón de ser del aprismo.

LCM: Correcto, Cesar. Podríamos decir que esos son los lineamientos generales. Ahora tratemos de discutir algunas medidas específicas que se pueden llevar adelante.

CVB: Al respecto creo que podemos pensar en dos ámbitos de acción. El primero de ellos es el que se tiene que impulsar desde el ámbito central, a cargo de un nuevo gobierno que realmente quiera llevar a la práctica el programa de la gran transformación aprista. Es muy difícil que en los ámbitos regional o local podamos sacar adelante nuestro país si desde la administración central no existe un claro mandato, una clara voluntad de cambiar las cosas. Si esa voluntad existe desde el centro, si esa decisión existe desde el poder central, podemos pensar en un proceso revolucionario.

Las acciones que pueden llevarse a cabo desde el centro las conocemos en mayor o menor medida. La primera de ellas es conformar la nueva estructura del estado. Los principales cambios que debemos realizar son la creación del congreso económico nacional como segunda cámara del parlamento. Estos últimos quince años han demostrado no sólo la inutilidad del parlamento sino que han llevado a dicha institución a su bancarrota funcional y a su liquidación moral. Eso es algo que el aprismo criticó desde un principio. Me refiero a la denuncia que el partido hizo de los circos parlamentarios burgueses.

En el nuevo congreso económico nacional debe darse cabida a los representantes verdaderos del trabajo y el capital para que discutan cara a cara y acuerden las principales acciones que deban llevarse a la práctica en materia de planificación y política económica y social. Además, dentro de la nueva estructura del estado se hace necesaria la creación de un organismo de planificación que partiendo de la base local construya una estructura que permita racionalizar la actividad económica del país. Un segundo punto que me parece importante es el vinculado a las políticas para enfrentar el problema del desempleo. Un futuro gobierno aprista debe tomar en consideración no sólo medidas de emergencia sino también de largo aliento para generar puestos de trabajo en el país. En este aspecto existen medidas sobre las cuales tenemos que ponernos de acuerdo para combatir la irracionalidad económica en la que vivimos en el país. Entre estas medidas tenemos que señalar la necesidad de dejar de importar determinadas líneas de producción que puedan ser fabricadas con ventaja en nuestro país y también pensar en la necesidad de reabrir los centros de trabajo cerrados como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales.

Por otro lado, el estado debe tener un rol importante colaborando en la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Por ejemplo, se hace necesario reforzar la atención de salud, dental y la nueva educación de la población. Esto implica la necesidad de contratar personal profesional y técnico para atender estas necesidades. Los compañeros se preguntarán de donde saldrá el financiamiento para estas actividades. Contestamos de la revisión de los contratos con las grandes empresas imperialistas transnacionales que explotan nuestras riquezas mineras. El financiamiento también se obtendrá de la renegociación de la deuda externa cuyo pago el día de hoy es la principal preocupación del gobierno vasallo de Toledo.

Aunque parezca mentira y a pesar de sus 74 años, muchas de las acciones que un futuro gobierno aprista debe llevar adelante consistirán en la realización –o encontrarán su inspiración– en las medidas comprendidas en nuestro plan de acción inmediata o programa mínimo. Por ello es que afirmo que de la misma manera que el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro, podemos decir que el partido aprista es un mendigo sentado en el banco de oro de su programa original para la gran transformación del Perú.

LCM: Hablabas de acciones a nivel central pero no has mencionado que es lo que se puede hacer a nivel local.

CVB: El programa aprista establece que lo primero que se debería hacer en materia económica es investigar la realidad económica regional y local, efectuando un diagnóstico de las actividades económicas que deben alentarse, promoverse, iniciarse, desarrollarse no sólo nacionalmente sino también en el ámbito local. Tenemos que auscultar qué podemos hacer para incrementar la producción agrícola, minera, industrial, comercial y turística de nuestras regiones. Dicho diagnóstico nos debe permitir determinar qué nuevas actividades económicas podemos llevar adelante local y regionalmente, y qué actividades económicas actuales pueden potenciarse. Obviamente este esfuerzo local y regional debe recibir el apoyo del poder central a través de instituciones como las previstas en nuestro programa mínimo, donde se establecía, por ejemplo, que debería existir un banco de la nación con filiales industrial, minera y agrícola para atender preferentemente al pequeño productor nacional.

El programa mínimo también estableció la necesidad de alentar la creación de cooperativas de producción, de consumo y de crédito. La organización cooperativa de nuestras fuerzas productivas será muy necesaria para la realización de una serie de obras que pueden no contar inicialmente con el financiamiento total apropiado. Nuevos métodos tendrán que intentarse para el financiamiento de estas obras, métodos que involucran el aporte de trabajo de la población y que constituyen lo que podría llamarse la acumulación originaría del capital dentro de un futuro gobierno aprista. Insisto, compañeros, en la necesidad de releer nuestro plan de acción inmediata no sólo para aplicarlo sino para inspirar nuestra acción política. Los apristas somos dueños de ese tesoro pero parece ser que, como peruanos que somos, simplemente estamos sentados sobre el plan de acción inmediata. El problema es que cuando llegamos al gobierno nos olvidamos de su existencia…

Sea éste mensaje de reafirmación programática en el ideario aprista parte de nuestro homenaje, hoy viernes, a los apristas de Trujillo 1932 que murieron sin miedo y contentos, sabedores que su sacrificio aportaría a la victoria final del aprismo, triunfo que sería el paso inicial de la gran transformación. El neoliberalismo no ha solucionado ni podrá resolver los problemas económicos de las mayorías nacionales. Su expresión legal, la constitución impuesta por la dictadura fujimorista y continuada por el gobierno vasallo de Toledo, es un obstáculo para emprender la gran transformación. El programa aprista ofrece el camino de desarrollo con justicia social que nuestra nación necesita. El neoliberalismo ha fracasado ya en nuestro país.

Fuente: http://cavb. blogspot. com/

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